Esencia del coaching

"El coaching consiste en liberar el potencial de las personas, para que puedan llevar su rendimiento al máximo. Consiste en ayudarlas a aprender en lugar de enseñarles" (Tim Gallwey).
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14 de febrero de 2016

Quererte es también premiarte


Impresionante. Nos machacamos muchas veces a cumplir unas metas, unos objetivos, a vivir unos sueños y después... como fuegos artificiales que brillan por un instante, todo desaparece. ¡Cuántas veces dejamos pasar la vida sin aprovecharla! ¡Sin ser felices hasta el final! No nos valoramos los suficiente. No nos premiamos. Realmente, no nos queremos.

¿A qué me refiero? Sí. Querernos. Amarnos siempre. No podemos cambiar el mundo, si no nos cambiamos a nosotros mismos. Porque el mundo somos nosotros. Cada uno. Cambia cada uno, y el mundo cambia. Si yo soy feliz, el mundo es feliz. ¿Qué es amarnos?

El primer lugar reconocer tus éxitos. Los seres humanos generalmente ponemos más atención en los acontecimientos negativos que nos rodean que en los positivos. Basta sólo ver cinco minutos de cualquier telediario y difícilmente encontrarás algo emocionalmente beneficioso. Lo mismo sucede hacia nosotros mismos. Nos castigamos constantemente por las derrotas obtenidas, más que por los éxitos conseguidos o superados: haber estudiado a conciencia para un examen, mis quehaceres diarios de padre, madre, hijo, hermano..., ser responsable en mi trabajo profesionalmente sin dejar chapuzas en el camino, etc. Sí, eso de cada día, bien realizado. Eso que me deja molido al llegar a la cama.

En segundo lugar, premiarte. ¿Por qué no premiarte? Ahí está lo maravilloso: hacer de lo ordinario, algo extraordinario. Están en juego tus sentimientos, tus emociones, tu pasión. Disfrutar de lo que haces en cada momento. Y aquello que llega algo más amargo, buscarle la buena cara. La serotonina, es decir, la sustancia cerebral que interviene en la felicidad, aumenta. ¿Cómo? Muy sencillo. Prémiate con aquellos caprichos que estén a tu alcance: la música que te gusta, la lectura que te evade, un vaso de refresco, un paseo al aire libre sólo o en buena compañía, una película que te gusta, un momento de silencio, un descanso... lo que sea. Lo importante es que tu esfuerzo lo veas premiado tú. No esperes que nadie te lo valore, si tú no te lo recompensas primero.

Por último, compartirlo. Al igual que "las penas compartidas, son menos penas", del mismo modo, las alegrías y logros compartidos, se disfrutan más. Quizás no todo el mundo te entenderá. Lo importante es que no quede esfuerzo en tu vida sin que tú mismo te recompenses. La vida misma ya trae muchas veces sinsentidos y sinsabores. Por ello, hemos de aprovechar todo lo que podamos regalarnos. Sólo si te quieres a ti mismo siempre, haremos un mundo más alegre, un mundo más feliz.

27 de septiembre de 2015

Felicidad

¿Qué es? ¿Dónde se encuentra? ¿Porqué es tan importante para el ser humano? Hace años, cuando estaba en Chile, una amiga me decía, según ella, que "la felicidad no existía como tal, que sólo se recuerdan y viven los momentos que somos felices". Por otra parte, hace un par de días, escuchaba a un locutor de radio decir que "la felicidad no está dentro de uno, sino en tener y tener cosas. Eso nos hace felices".

Es evidente que todos queremos ser felices. Está en nuestra naturaleza humana. Desde todos los tiempos hasta nuestros días, la mayoría de los pensadores han intentando dar respuesta de qué es la felicidad. Lo podríamos resumir así, que la felicidad es: la entrega a los placeres, el ideal del hombre prudente y virtuoso, o el cumplimiento de la naturaleza en alcanzar su perfección. Claro, que esto dicho así, a más de uno le puede sonar raro o interpretar de cualquier manera.

No voy a tocar ahora más ese punto, pues no es mi fin reflexionar eternamente sobre algo que se ha dicho y se seguirá diciendo mucho. Pero, ¿por qué es importante? Salta a la vista: ¿quién no quiere ser feliz? Entonces se nos abre el último interrogante: ¿dónde se encuentra?

Cuando recibimos una mala noticia, o nos sucede algo inesperado: una pésima calificación, un despido inesperado, una enfermedad incurable, la muerte de un amigo... son situaciones concretas en las que nadie o casi nadie, dice en ese momento estar feliz.

Sin embargo el arte, la pintura o la música, la ciencia o la religión... hombres y mujeres de todas las generaciones buscamos y buscamos la felicidad. ¿Cómo? ¿Dónde? Es aquí la donde está lo más difícil. Me atrevería a decir que existen tres niveles. Y dependiendo de ellos, nuestra felicidad será mayor o menor, más o menos perdurable.

El primero es el comportamiento como resultado de mi actuar. El segundo nivel que construimos es el sentimiento o la emoción, generado por mi comportamiento. El tercer nivel son mis creencias. Dicho de otra forma, la creencia provoca en mi vida un sentimiento, ese sentimiento me lleva a comportarme de una forma determinada y el comportamiento deriva en mí un resultado.

En este caso por creencia entiendo "certeza que tenemos de una cosa". Por emoción: "alteración del ánimo intensa y pasajera, que va acompañada de cierta conmoción somática". Y por comportamiento: "el actuar".

Así, que cuánto más firmes tenga mis creencias, en el resultado final de mis acciones, se verá reflejado lo feliz que soy. Por ello creo que ser feliz no depende de un momento, sino de todos los momentos vividos según tú creas en ti mismo. Y no sólo dependiendo de lo que te sucede externamente, sino sobre todo dentro de la fuerza, de la energía que hay en tu interior. Y para ti, ¿qué es la felicidad?