Esencia del coaching

"El coaching consiste en liberar el potencial de las personas, para que puedan llevar su rendimiento al máximo. Consiste en ayudarlas a aprender en lugar de enseñarles" (Tim Gallwey).
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15 de octubre de 2016

Los cambios en la vida: algunas pautas



Toda elección implica tomar y dejar. Sin saber a ciencia cierta qué será mejor o peor. El tiempo se encarga de ir poniendo cada situación en su lugar...

Esto suele pasar cuando se presentan grandes cambios en la vida. Generalmente siempre suele ser para mejor. Por ahí leí no hace mucho que "los tiempos de crisis, son tiempos de grandes oportunidades". Pues bien, todo depende de la actitud como cada quien quiera acoger esos momentos.

Pero ahora quiero centrarme en los cambios. Y lo haré desde mi experiencia de este año, pues mirando estos meses atrás, no dejo de sorprenderme del verano que me ha tocado vivir, entre otros los cambios de hogar y laboral. Eso sin entrar de lleno en esos cambios que presenta la vida de cada día. Empecemos!

Lo primero, implica un deseo. Implícito o explícito. Quererlo de verdad y de corazón. No desesperarse, porque si es para ti eso que deseas, seguro que llegará. No te agobies. Vive la vida, disfruta cada momento. Y cuando menos te lo esperes, estarás viviendo aquello que un día deseaste.

En segundo lugar, querer. Querer acoger ese cambio que se presenta. Muchas veces deseamos tantas cosas, pero nuestro interior no está en disposición para realizarlo. Queremos algo... pero en el fondo no lo queremos del todo, sea el motivo que sea. Quizás será porque estamos anclados en nuestra zona de confort, aquella zona de seguridades que implica pocos riesgos o nuevos descubrimientos de aquellos que quisiéramos para nuestra vida.

Otro punto importante ante el cambio es saber adaptarme. No todos, ni en todos los momentos de nuestra vida, tenemos esa capacidad de adaptación. Vemos que el cambio que estar por venir nos beneficia, queremos... pero no sabemos adaptarnos y miramos continuamente hacia el pasado. No. Hay que mirar hacia adelante.

Por ello, en cuarto lugar vive el presente. Sí, ese nuevo presente que te presenta el cambio. Con sus retos y desafíos. Con sus emociones y sentimientos. Con sus penas y alegrías. Mira el cambio desde las perspectiva de tu crecimiento personal. Nunca es tarde para empezar, cuando sobre todo la dicha que se avecina es la correcta.



Por último, sé feliz. El cambio, sí o sí, cuesta, duele, es difícil. Quien sube la montaña, ve los valles. El que se queda en la falda de la misma, apenas atisba los árboles que tiene en frente. Esa es la realidad. Solo lo que cuesta, merece la pena.

En una línea: Deseo Querer Adaptarme en mi nuevo Presente para seguir siendo Feliz. Y tú, ¿estás dispuesto a realizar CAMBIOS EN TU VIDA?

No esperes a los grandes cambios. Empieza hoy mismo. Por ejemplo tu forma de pensar, de ver la vida o tratarte y tratar a los demás. Los grandes cambios son frutos de esos pequeños cambios que realizamos día a día. Vive hoy lo que que quieres vivir el día de mañana.

17 de abril de 2016

Y tú, ¿sabes lo que quieres en la vida?

En pocas películas he visto tan atentos a mis alumnos de 14-15 años como en la última que acabamos de ver. Son de esas que no vemos repetidas en la televisión. Incluso dudo de su merchandising el día de su luz. Por ello quiero dedicar esta entrada para transcribir algunas frases que ahí salen. No solo como profesor, sino sobre todo como coach, considerando lo importante que es SABER QUÉ QUEREMOS en esta vida.

"Moscati, el médico de los pobres" o "el amor que cura" como reza su título original en italiano ("Moscati, l'amore che guarisce"), nos ilumina constantemente, que a pesar de la vida de cada día, se puede ser feliz, siendo uno mismo. La película está basada en la vida de este gran médico, investigador y docente universitario napolitano del siglo pasado.

Aquí te dejo algunos textos para reflexionar:

"Os pido perdón si no he sido capaz de manifestaros mi afecto, como hubiese querido".

"No estés triste. Pon en práctica la fortaleza. Cada uno de nosotros tiene su puesto para luchar".

“Si cultivas en el corazón rencores, terminas descuidando tu misión y también descuidas a las personas".

"No es la ciencia, mas la caridad, la que ha transformado el mundo, en algunos periodos. Sólo pocos hombres han pasado a la historia por la ciencia. Pero todos podrán permanecer inmortales, símbolo de la eternidad de la vida, en que la muerte no es el fin de una etapa, sino la metamorfosis en ascenso, si se dedican al bien".

"La vida es un momento: honores, triunfos, riqueza y ciencia desaparecen. La belleza, cada encanto de la vida pasa. Solo queda el amor eterno, causa de toda obra buena, amor que sobrevive en nosotros. Porque el amor es Dios".

"Ama sobre todo la verdad. Muéstrate tal como eres: sin miedos, sin falsedades, sin miramientos. Y si la verdad te cuesta persecución, acéptala; si te cuesta tormento, sopórtalo. Y si por la verdad tuvieses que sacrificarte a ti mismo y tu vida, sé fuerte en el sacrificio. La muerte no es el fin sino el principio".

Y si quieres conoces más frases y vida de Giuseppe Moscati te comparto este enlace: Giuseppe Moscati

¡No dejes de perseguir aquello que quieres en la vida!

1 de noviembre de 2015

Muerte y Vida

"Y tú, ¿qué dices de la muerte?" Así me preguntó uno de mis alumnos, ante la fiestas y celebraciones de estos días.

Ante todo, sé que es lo único seguro que tendré en la vida. Lo quiera o no. Es evidente que no conozco cuando llegará. Por ello, intento vivir cada día como si fuese el último de mi vida.

Me siento afortunado que una de mis creencias potenciadoras es esta: que con la muerte no se me acaba todo, sino que comenzará algo mucho más grande de todo aquello que yo, en este instante, me pueda imaginar. Esto es lo que me hace vivir libremente. Gozar cada momento. Compartir las alegrías con mis seres queridos, amigos y personas que se cruzan en mi camino.

¿Alguna experiencia? Al pie de la letra, no. Si no, no estaría escribiendo estas líneas ni tú leyendo. Lo más parecido fue cuando me robaron un ordenador portátil hace ya años. Sucedió en Argentina, en la ciudad de Salta. Fui a cenar con unos amigos. Dejé mi ordenador en el coche, ingenuo de mí, pues hasta entonces nunca había pasado nada. Al regresar vi el maletero forzado. Había desaparecido la mochila del ordenador. En él tenía todos mis archivos académicos, fotografías, apuntes... e incluso coincidió que llevaba casualmente la mismísima copia de seguridad. Las nubes y otros sistemas de guardar aún no se había inventado... Ese día no dormí. Creía que me moría. Había perdido todo. Años y años de trabajo. TODO, perdí TODO. Una sensación de muerte. Pero afortunadamente, seguía con vida, y por ello, muchas cosas llegan por otro camino.

Eso, la muerte te despoja de TODO. Seas pobre o rico, feo o guapo. Listo o tonto. No perdona a nadie. A nadie. No sé, estos días que veo a la gente disfrazarse de la muerte, ¿no será acaso un modo de reírse de aquello por lo que pasarán un día y de negar el miedo que tenemos ante este evento seguro?

Desde hace unos años me encuentro, por diversas circunstancias, en una segunda parte en mi vida. Como si hubiese comenzado de nuevo a vivir. De la primera parte de mi vida, sólo me he quedado con todo lo bueno acaecido. Desde entonces busco más ser yo mismo, sin que nada ni nadie me diga lo que tengo que hacer o decir.

Y como de la muerte nadie se ha librado. Tampoco yo seré la excepción. Pensar en la pérdida de algún ser querido, me duele. Se me saltan las lágrimas sólo el considerarlo. ¿Y cómo me gustaría morir? Rodeado de aquellos que más me quieren. Cerrar los ojos y abrirlos en otro lugar. Morir simplemente: disfrutando de la vida, amando y sintiéndome amado.

Y tú, ¿qué dices de la muerte?




4 de octubre de 2015

¿Miedo?

No sé por dónde empezar. Son tantas ideas que me vienen a la mente, que me cuestan hilvanarlas en unos pocos párrafos. Pero como se trata de reflexiones para compartir, así lo haré...

Generalmente, ya desde que nacemos, los seres humanos, venimos llorando. Los niños, en su primeros años, en ese afán natural de aprender, se lanzan a todo. Diríamos que no conocen "los peligros". Eso, no conocen. Somos los adultos, quienes les vamos transmitiendo nuestros temores, nuestro modo de ver las cosas, nuestros pensamientos, ideas, creencias... Les inculcamos un mundo desde nuestro mundo. Así, generación tras generación. Y una vez alcanzada la adolescencia, juventud o ya adultos, creemos que somos lo opuesto de aquello que nos inculcaron de pequeños, sin embargo, algo queda de la tierna infancia. Y ojo, no quiero decir que eso sea malo. Ni bueno. Es evidente de que lo que se trata de transmitir, de generación en generación, es siempre lo mejor, se acierte o no.

Pero en este proceso personal, hay un factor, que tarde o temprano, sale a relucir: el miedo. Miedo a fracasar, miedo a cambiar y salir de mi zona de confort, miedo a ser más feliz y conformarme con lo que ya soy o ya tengo a mi alrededor. Miedo que se nos mete como el humo. Sin darnos cuenta. Nos hemos acomodado en la rutina. Nos hemos vuelto conformistas. Nos hemos arrutinado en la vida familiar, en el trabajo, en las relaciones interpersonales. Poco a poco la lucha y el esfuerzo por nuevos ideales y metas desaparecen en la vida.

Por ello, cuando llega la hora de vencer cualquier miedo en la vida se escuchas a tanta gente decir: "¡no sé que me pasa!", "¡ya no puedo más!", "¡siempre lo mismo!", "¡yo no puedo!", "¡esto no es para mí!" u  otras expresiones semejantes.

Estemos donde estemos a estas altura de la vida o nos encontremos como nos encontremos, creo que es momento de preguntarse en primer lugar: ¿Qué quiero hacer yo con mi vida? ¿qué me falta para ser más feliz? (Ojo, para ser, no ¿qué me falta tener? El ser humano es lo que es, no lo que tiene, aunque hoy veamos en muchos medios lo contrario).

Después, tras reflexionarlo y habiendo tomado conciencia: DAR EL PASO. Es aquí donde sé que no es fácil, ya que te hablo desde mi propia experiencia. Aquello que viste claro, tienes que llevarlo a la acción. Quizás necesites la ayuda de alguien (coach, orientador, psicólogo, amigo, pareja....).

Haz la prueba con pequeñas cosas de cada día. Vence esos miedos que te presentan la vida de cada día. La misma vida es una escuela para vencer miedos. Y cuando quieras realizar grandes cambios, no habrá miedos que te susurren, porque los habrás vencido por el camino.

27 de septiembre de 2015

Felicidad

¿Qué es? ¿Dónde se encuentra? ¿Porqué es tan importante para el ser humano? Hace años, cuando estaba en Chile, una amiga me decía, según ella, que "la felicidad no existía como tal, que sólo se recuerdan y viven los momentos que somos felices". Por otra parte, hace un par de días, escuchaba a un locutor de radio decir que "la felicidad no está dentro de uno, sino en tener y tener cosas. Eso nos hace felices".

Es evidente que todos queremos ser felices. Está en nuestra naturaleza humana. Desde todos los tiempos hasta nuestros días, la mayoría de los pensadores han intentando dar respuesta de qué es la felicidad. Lo podríamos resumir así, que la felicidad es: la entrega a los placeres, el ideal del hombre prudente y virtuoso, o el cumplimiento de la naturaleza en alcanzar su perfección. Claro, que esto dicho así, a más de uno le puede sonar raro o interpretar de cualquier manera.

No voy a tocar ahora más ese punto, pues no es mi fin reflexionar eternamente sobre algo que se ha dicho y se seguirá diciendo mucho. Pero, ¿por qué es importante? Salta a la vista: ¿quién no quiere ser feliz? Entonces se nos abre el último interrogante: ¿dónde se encuentra?

Cuando recibimos una mala noticia, o nos sucede algo inesperado: una pésima calificación, un despido inesperado, una enfermedad incurable, la muerte de un amigo... son situaciones concretas en las que nadie o casi nadie, dice en ese momento estar feliz.

Sin embargo el arte, la pintura o la música, la ciencia o la religión... hombres y mujeres de todas las generaciones buscamos y buscamos la felicidad. ¿Cómo? ¿Dónde? Es aquí la donde está lo más difícil. Me atrevería a decir que existen tres niveles. Y dependiendo de ellos, nuestra felicidad será mayor o menor, más o menos perdurable.

El primero es el comportamiento como resultado de mi actuar. El segundo nivel que construimos es el sentimiento o la emoción, generado por mi comportamiento. El tercer nivel son mis creencias. Dicho de otra forma, la creencia provoca en mi vida un sentimiento, ese sentimiento me lleva a comportarme de una forma determinada y el comportamiento deriva en mí un resultado.

En este caso por creencia entiendo "certeza que tenemos de una cosa". Por emoción: "alteración del ánimo intensa y pasajera, que va acompañada de cierta conmoción somática". Y por comportamiento: "el actuar".

Así, que cuánto más firmes tenga mis creencias, en el resultado final de mis acciones, se verá reflejado lo feliz que soy. Por ello creo que ser feliz no depende de un momento, sino de todos los momentos vividos según tú creas en ti mismo. Y no sólo dependiendo de lo que te sucede externamente, sino sobre todo dentro de la fuerza, de la energía que hay en tu interior. Y para ti, ¿qué es la felicidad?


20 de septiembre de 2015

Escuchar

Queremos ser escuchados, pero ¡cuánto cuesta escuchar! Como profesor de jóvenes de secundaria y bachillerato, aprendo muchas veces más, al escuchar a mis alumnos sus respuestas, sus pensamientos, sus argumentos, que de la exposición de mis propias clases. ¡Ojalá no pierda nunca esta actitud de escucha! Pero creo que vivimos en una sociedad un poco sorda. Ruido, no nos falta, y además a casi todas horas. Porque escuchar el silencio, no digamos, vivir algún rato de silencio, frecuentemente nos da miedo. El silencio lleva a encontrarse consigo mismo. Encontrarte contigo mismo te hace más feliz.


¡Qué difícil es escuchar! Y mucho más vivir una escucha activa, empática. Para escuchar necesitamos poner toda la atención en el otro. No sólo a sus palabras, sino a todo su ser: mirada, respiración, gestos... la expresión del cuerpo nos manifiesta el 70 por ciento de la comunicación, según los expertos.

Cuando realmente escuchamos obtenemos la información que deseamos obtener sin tanta interferencia de por medio. Nos despierta el interés, pues siempre hay algo nuevo. Ejercitamos la atención, ponemos toda nuestra energía en un solo foco. Adquirimos conciencia de lo que el otro nos dice, no sólo oímos, sino que intentamos hacerlo nuestro y nos ponemos en el lugar del otro. Facilitamos incluso un enfoque, manteniendo la concentración en un tema. Al escuchar, tenemos la oportunidad de intercambiar diversos puntos de vista, pues el equilibrio y la moderación nos posibilitan maneras nuevas de pensar y de expresar. Por último descubrimos maneras nuevas de llevar adelante la vida, pues somos consciente de que existimos como seres humanos rodeado de otros seres humanos, formando todos juntos una sociedad.

Ya en el día a día, tú me contarás. Oportunidades: a montones. En casa: con la pareja, con los hijos, con los padres; en el trabajo: con los compañeros, con los jefes, con los que tengo a mi cargo; en la vida de cada día: con aquella persona que tiene necesidad de ser escuchada. Hay que dejar esas constantes interferencias que todos tenemos a nuestro alrededor: La primera, la actitud. No vivir sólo para uno mismo. La segunda, la cantidad de necesidades que nos hemos creado sin necesidad: móviles, mensajes, música, ruido, etc.

Nuestra naturaleza humana está configurada por dos oídos y una boca. Escucha el doble de lo que hablas y quizás tu felicidad también se multiplicará.

13 de septiembre de 2015

Vive la vida

Guerra, hambre, terrorismo, inmigración, corrupción, injusticias... quizás todo eso nos queda aún muy lejos. Nos acercamos un poco más: paro, desesperación, incomprensión, soledad, falta de amor... y una nube negra donde, a cada uno, le abruma su propia tormenta. Parece que vivimos en un mundo atroz y pavoroso: economía, política, sociedad. Lo mires por donde lo mires, "no hay solución". Los medios de comunicación, en su mayoría, nos asfixian con energía negativa.

¿Cuántos proyectos en tu vida se han visto truncados por causa del "miedo" que te rodea? ¿Y cuántos se han visto sin realizar por tus propios "miedos"? Si días atrás hablaba de "resetear", de "volver a comenzar", hoy quiero compartir contigo, querido lector, algo que tampoco es nada nuevo y puede ayudarte a vencer tus miedos. Se llama: VIVE LA VIDA.

O mejor dicho, lánzate a vivir el presente, el momento que tienes ahora. Disfruta, ama, valora lo que tienes, porque en algún momento de la vida será simple recuerdo. El pasado ya pasó. Trae de él todo lo bueno y deja lo malo atrás. El futuro no ha llegado aún. Y ni siquiera sabes cuanto de ese futuro disfrutarás. Por ello vive el presente con intensidad, es lo único que tienes en tu manos.

Disfruta el nuevo amanecer, el cantar de los pájaros, la taza de café que te tomas en el desayuno sin pensar en otras cosas, la ida al trabajo o al estudio, tu tiempo de descanso, tus mismas responsabilidades y deberes... cada momento, cada instante de tu vida como único e irrepetible, con una actitud positiva, donde serás capaz de dar la vuelta a la tortilla cuando se cruce algo negativo por tu vida.

Disfruta lo que haces, lo que tienes, lo que eres. Sintoniza con todas las maravillas del mundo que te rodea: el cielo, el mar, la montaña. La selva de asfalto construida en grandes ciudades. Observa, siente, vive todo lo positivo que sucede a tu alrededor: ese joven que cede su asiento al anciano, la chica que ayuda al ciego a cruzar, el vecino que ofrece su hogar al refugiado, la madre y el padre que se desviven por dar lo mejor a sus hijos, el profesional que se afana por realizar con perfección su trabajo, los jóvenes que ponen sus energías y fuerzas en ayudar a los demás... y un sinfín de actitudes, que si nosotros nos lanzamos a vivir con pasión nuestro presente, disfrutaremos y contagiaremos a los demás de nuestra felicidad. 

No es vivir fuera de la realidad que te rodea ni crear una nueva utopía. Se escucha más el caer de un árbol que el aflorar de un gran bosque. Lánzate a vencer tus miedos. Lánzate a vivir la vida que tienes aquí y ahora. ¡Vive la vida!