Esencia del coaching

"El coaching consiste en liberar el potencial de las personas, para que puedan llevar su rendimiento al máximo. Consiste en ayudarlas a aprender en lugar de enseñarles" (Tim Gallwey).
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4 de octubre de 2015

¿Miedo?

No sé por dónde empezar. Son tantas ideas que me vienen a la mente, que me cuestan hilvanarlas en unos pocos párrafos. Pero como se trata de reflexiones para compartir, así lo haré...

Generalmente, ya desde que nacemos, los seres humanos, venimos llorando. Los niños, en su primeros años, en ese afán natural de aprender, se lanzan a todo. Diríamos que no conocen "los peligros". Eso, no conocen. Somos los adultos, quienes les vamos transmitiendo nuestros temores, nuestro modo de ver las cosas, nuestros pensamientos, ideas, creencias... Les inculcamos un mundo desde nuestro mundo. Así, generación tras generación. Y una vez alcanzada la adolescencia, juventud o ya adultos, creemos que somos lo opuesto de aquello que nos inculcaron de pequeños, sin embargo, algo queda de la tierna infancia. Y ojo, no quiero decir que eso sea malo. Ni bueno. Es evidente de que lo que se trata de transmitir, de generación en generación, es siempre lo mejor, se acierte o no.

Pero en este proceso personal, hay un factor, que tarde o temprano, sale a relucir: el miedo. Miedo a fracasar, miedo a cambiar y salir de mi zona de confort, miedo a ser más feliz y conformarme con lo que ya soy o ya tengo a mi alrededor. Miedo que se nos mete como el humo. Sin darnos cuenta. Nos hemos acomodado en la rutina. Nos hemos vuelto conformistas. Nos hemos arrutinado en la vida familiar, en el trabajo, en las relaciones interpersonales. Poco a poco la lucha y el esfuerzo por nuevos ideales y metas desaparecen en la vida.

Por ello, cuando llega la hora de vencer cualquier miedo en la vida se escuchas a tanta gente decir: "¡no sé que me pasa!", "¡ya no puedo más!", "¡siempre lo mismo!", "¡yo no puedo!", "¡esto no es para mí!" u  otras expresiones semejantes.

Estemos donde estemos a estas altura de la vida o nos encontremos como nos encontremos, creo que es momento de preguntarse en primer lugar: ¿Qué quiero hacer yo con mi vida? ¿qué me falta para ser más feliz? (Ojo, para ser, no ¿qué me falta tener? El ser humano es lo que es, no lo que tiene, aunque hoy veamos en muchos medios lo contrario).

Después, tras reflexionarlo y habiendo tomado conciencia: DAR EL PASO. Es aquí donde sé que no es fácil, ya que te hablo desde mi propia experiencia. Aquello que viste claro, tienes que llevarlo a la acción. Quizás necesites la ayuda de alguien (coach, orientador, psicólogo, amigo, pareja....).

Haz la prueba con pequeñas cosas de cada día. Vence esos miedos que te presentan la vida de cada día. La misma vida es una escuela para vencer miedos. Y cuando quieras realizar grandes cambios, no habrá miedos que te susurren, porque los habrás vencido por el camino.

13 de septiembre de 2015

Vive la vida

Guerra, hambre, terrorismo, inmigración, corrupción, injusticias... quizás todo eso nos queda aún muy lejos. Nos acercamos un poco más: paro, desesperación, incomprensión, soledad, falta de amor... y una nube negra donde, a cada uno, le abruma su propia tormenta. Parece que vivimos en un mundo atroz y pavoroso: economía, política, sociedad. Lo mires por donde lo mires, "no hay solución". Los medios de comunicación, en su mayoría, nos asfixian con energía negativa.

¿Cuántos proyectos en tu vida se han visto truncados por causa del "miedo" que te rodea? ¿Y cuántos se han visto sin realizar por tus propios "miedos"? Si días atrás hablaba de "resetear", de "volver a comenzar", hoy quiero compartir contigo, querido lector, algo que tampoco es nada nuevo y puede ayudarte a vencer tus miedos. Se llama: VIVE LA VIDA.

O mejor dicho, lánzate a vivir el presente, el momento que tienes ahora. Disfruta, ama, valora lo que tienes, porque en algún momento de la vida será simple recuerdo. El pasado ya pasó. Trae de él todo lo bueno y deja lo malo atrás. El futuro no ha llegado aún. Y ni siquiera sabes cuanto de ese futuro disfrutarás. Por ello vive el presente con intensidad, es lo único que tienes en tu manos.

Disfruta el nuevo amanecer, el cantar de los pájaros, la taza de café que te tomas en el desayuno sin pensar en otras cosas, la ida al trabajo o al estudio, tu tiempo de descanso, tus mismas responsabilidades y deberes... cada momento, cada instante de tu vida como único e irrepetible, con una actitud positiva, donde serás capaz de dar la vuelta a la tortilla cuando se cruce algo negativo por tu vida.

Disfruta lo que haces, lo que tienes, lo que eres. Sintoniza con todas las maravillas del mundo que te rodea: el cielo, el mar, la montaña. La selva de asfalto construida en grandes ciudades. Observa, siente, vive todo lo positivo que sucede a tu alrededor: ese joven que cede su asiento al anciano, la chica que ayuda al ciego a cruzar, el vecino que ofrece su hogar al refugiado, la madre y el padre que se desviven por dar lo mejor a sus hijos, el profesional que se afana por realizar con perfección su trabajo, los jóvenes que ponen sus energías y fuerzas en ayudar a los demás... y un sinfín de actitudes, que si nosotros nos lanzamos a vivir con pasión nuestro presente, disfrutaremos y contagiaremos a los demás de nuestra felicidad. 

No es vivir fuera de la realidad que te rodea ni crear una nueva utopía. Se escucha más el caer de un árbol que el aflorar de un gran bosque. Lánzate a vencer tus miedos. Lánzate a vivir la vida que tienes aquí y ahora. ¡Vive la vida!