Me lanzo al mar de este mundo bloguero con un par de experiencias que quiero compartir con vosotros.
La primera tiene que ver con el móvil. No sé si te ha pasado alguna vez que tu teléfono ya no funciona: se enciende y apaga continuamente, a la cabeza te viene que ya tienes que cambiarlo y comprar otro, cuando apenas llevas un par de años con él, consultas a tus amigos más expertos que tú... hasta que al final haces una copia de seguridad y sólo tienes que "restablecer valores de fábrica".
La otra con el router. Después de unos días apagados, por estar fuera de casa, llegas a casa, quieres meterte en internet y de repente no funciona. La velocidad es lenta, lenta, lenta... Llamas a la compañía. Los minutos que pasas sin internet parecen horas. El problema persiste. ¡No hay internet! Hasta que por fin, a última hora de la tarde, aparece el técnico. ¿Qué hace? Resetea el router. Y todo vuelve a la normalidad. Así de sencillo. Claro, pero ¡qué tontería! ¡sólo había que reiniciar el aparato!
Con estos hechos he visto, como en mi propia vida, que de vez en cuando hay que volver a iniciar. Lo he experimentado personalmente. Ya os contaré más, poco a poco. Queremos funcionar a tope, ser felices las 24 horas del día. Y a veces, sólo tenemos que volver a empezar, "resetearnos", en algún o algunos aspectos de nuestra vida, sin ser conscientes de que lo buscamos es: SER FELICES.
Un abrazo y continuaremos nuestro bregar en este mar infinito en el que nos movemos.
Me parece interesante, que a veces olvidamos, y hay que tenerlo más presente. Gracias por el artículo. Olga
ResponderEliminarEn "El principito" la rosa le dice al niño que lo esencial es invisible a los ojos. ¡Qué gran verdad!
ResponderEliminarY para descubrir lo que es esencial es necesario volver a los orígenes, resetearse.
Gracias por el artículo. Muy buena la reflexión