Queremos ser escuchados, pero ¡cuánto cuesta escuchar! Como profesor de jóvenes de secundaria y bachillerato, aprendo muchas veces más, al escuchar a mis alumnos sus respuestas, sus pensamientos, sus argumentos, que de la exposición de mis propias clases. ¡Ojalá no pierda nunca esta actitud de escucha! Pero creo que vivimos en una sociedad un poco sorda. Ruido, no nos falta, y además a casi todas horas. Porque escuchar el silencio, no digamos, vivir algún rato de silencio, frecuentemente nos da miedo. El silencio lleva a encontrarse consigo mismo. Encontrarte contigo mismo te hace más feliz.¡Qué difícil es escuchar! Y mucho más vivir una escucha activa, empática. Para escuchar necesitamos poner toda la atención en el otro. No sólo a sus palabras, sino a todo su ser: mirada, respiración, gestos... la expresión del cuerpo nos manifiesta el 70 por ciento de la comunicación, según los expertos.
Cuando realmente escuchamos obtenemos la información que deseamos obtener sin tanta interferencia de por medio. Nos despierta el interés, pues siempre hay algo nuevo. Ejercitamos la atención, ponemos toda nuestra energía en un solo foco. Adquirimos conciencia de lo que el otro nos dice, no sólo oímos, sino que intentamos hacerlo nuestro y nos ponemos en el lugar del otro. Facilitamos incluso un enfoque, manteniendo la concentración en un tema. Al escuchar, tenemos la oportunidad de intercambiar diversos puntos de vista, pues el equilibrio y la moderación nos posibilitan maneras nuevas de pensar y de expresar. Por último descubrimos maneras nuevas de llevar adelante la vida, pues somos consciente de que existimos como seres humanos rodeado de otros seres humanos, formando todos juntos una sociedad.
Ya en el día a día, tú me contarás. Oportunidades: a montones. En casa: con la pareja, con los hijos, con los padres; en el trabajo: con los compañeros, con los jefes, con los que tengo a mi cargo; en la vida de cada día: con aquella persona que tiene necesidad de ser escuchada. Hay que dejar esas constantes interferencias que todos tenemos a nuestro alrededor: La primera, la actitud. No vivir sólo para uno mismo. La segunda, la cantidad de necesidades que nos hemos creado sin necesidad: móviles, mensajes, música, ruido, etc.Nuestra naturaleza humana está configurada por dos oídos y una boca. Escucha el doble de lo que hablas y quizás tu felicidad también se multiplicará.
Tienes toda la razón, no sabemos escuchar pero yo creo que es porque tenemos tantas ganas de hablar que no tenemos tiempo para escuchar. Me parece muy buena tu reflexión! Que difícil es escuchar! y sin embargo cuanto se aprende, incluso en muchas ocasiones cambiamos nuestra forma de pensar en algunos temas y reconozco que viene muy bien. En definitiva saber escuchar nos vendría a todos muy bien. MCHM
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